¿Qué son los registros ICT y para qué sirven?

29 jul. 2025

¿Qué son los registros ICT y para qué sirven?

En el ámbito de las instalaciones de telecomunicaciones, es común escuchar el término “registro ICT”. Estos registros forman parte fundamental de las Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones (ICT) en edificios, pero para muchos puede no estar claro qué son exactamente ni cuál es su utilidad. En pocas palabras, un registro ICT es un gabinete o caja diseñada para albergar las conexiones y equipos de telecomunicaciones de un inmueble, asegurando una distribución ordenada y segura de servicios como telefonía, internet y televisión.

Los registros ICT permiten centralizar y proteger las redes de comunicaciones de un edificio, facilitando tanto la instalación inicial como el mantenimiento a lo largo del tiempo. Gracias a ellos, los técnicos pueden acceder a puntos clave de la red de manera sencilla, mientras que los usuarios finales se benefician de una infraestructura fiable que garantiza la disponibilidad de múltiples servicios en sus hogares u oficinas.

En este artículo didáctico y profesional exploraremos en detalle qué son los registros ICT, los tipos que existen, para qué sirven en la práctica, la normativa que los regula y algunas recomendaciones para su correcta instalación. También veremos ejemplos de cómo se utilizan tanto en entornos residenciales como en instalaciones empresariales, resaltando su importancia en las comunicaciones actuales.

Definición: ¿Qué es un registro ICT?

Un registro ICT es una caja o armario de telecomunicaciones instalado en las edificaciones para gestionar las conexiones de las distintas redes de comunicaciones. "ICT" corresponde a las siglas de Infraestructura Común de Telecomunicaciones, la cual es la red interna que comparten las viviendas de un edificio para acceder a servicios de telecomunicación (telefonía fija, fibra óptica, televisión, radio, etc.). En otras palabras, un registro ICT actúa como punto de encuentro entre la infraestructura de las operadoras (red externa) y la red interna del edificio o vivienda.

Estos registros suelen estar fabricados en materiales resistentes (por lo general metálicos o termoplásticos de alta durabilidad) y cuentan con una puerta abatible. Dentro del registro ICT se alojan diferentes elementos técnicos: cables de pares trenzados (teléfono/datos), cables coaxiales (televisión) y cables de fibra óptica, así como los dispositivos de conexión (como regletas, repartidores o bandejas de fibra) que permiten interconectar dichos cables. Muchos registros ICT incluyen placas de montaje o carriles normalizados (por ejemplo, carril DIN) para fijar equipos activos (como amplificadores de señal, ONTs de fibra óptica o pequeños switches) de forma ordenada.

Una característica clave de los registros ICT es que facilitan el acceso controlado a la red de comunicaciones. Por ello, suelen estar ubicados en lugares estratégicos y de uso técnico (patios de instalaciones, cuartos de comunicaciones o áreas comunes de edificios). A menudo disponen de cerraduras con llave para prevenir manipulaciones no autorizadas, garantizando la seguridad tanto de los equipos como de la continuidad del servicio. Asimismo, en modelos modernos se incorporan rejillas de ventilación en la puerta o laterales para disipar el calor generado por los dispositivos activos en su interior, evitando sobrecalentamientos.

Tipos de registros ICT en una instalación

En una infraestructura común de telecomunicaciones típica se emplean varios registros con funciones específicas. Principalmente podemos distinguir dos categorías fundamentales de registros ICT en edificios:

  • Registro de Terminación de Red (RTR): Es el registro principal donde finaliza la red de distribución del edificio y se conectan las redes interiores de los usuarios. Suele ubicarse en la planta baja o sala de comunicaciones principal del inmueble. En el RTR llegan las líneas de las operadoras (fibra óptica, cable coaxial, par de cobre) y se distribuyen hacia el resto del edificio. En su interior se instalan los puntos de acceso al usuario (PAU) de cada vivienda o unidad, que son las conexiones finales que llevan el servicio a cada usuario. El registro de terminación de red suele ser de mayor tamaño que otros registros, ya que debe albergar repartidores de señal (como splitters de fibra o derivadores de TV) y paneles de conexión que enlazan con todas las viviendas. Es habitual que incluya bases de enchufe para alimentar equipos activos (por ejemplo, un amplificador de antena o un router comunitario) y siempre cuenta con puerta con llave para control de acceso.
  • Registro Secundario (RS): Son registros intermedios que se instalan en diferentes plantas o zonas del edificio para subdividir la distribución de las señales. En edificaciones de varias plantas, lo normal es colocar un registro secundario en cada piso o cada dos pisos, donde se derivan las líneas que van hacia las viviendas de esa planta. El registro secundario recibe la señal desde el RTR a través de la canalización principal y la reparte a las canalizaciones secundarias que van a cada vivienda. Por lo general, los registros secundarios son de tamaño mediano (por ejemplo, 45x45 cm en instalaciones pequeñas, hasta 100x55 cm en edificios grandes) y pueden alojar elementos como conectores de paso, pequeñas regletas o divisores para distribuir las distintas redes (teléfono, datos, TV). Al igual que el registro principal, suelen estar fabricados en metal o plástico robusto, y pueden ser empotrados en la pared del rellano o montados en superficie según convenga.

Además de estos, existen otros elementos relacionados en la ICT, como los puntos de acceso de usuario (PAU) ubicados dentro de cada vivienda (normalmente cajetines o cajas pequeñas donde llegan los cables desde el registro correspondiente) y los registros de paso o enlace que facilitan el tendido de cables en tramos largos o curvos. Sin embargo, cuando hablamos de “registros ICT” generalmente nos referimos a los registros principales (RTR) y secundarios (RS), que son los armarios más visibles y críticos del sistema.

Tipo de registro ICT Ubicación típica Función principal Características destacadas
Registro de Terminación de Red (RTR) Sala de telecomunicaciones principal del edificio (normalmente planta baja o sótano). Conectar la red externa de los operadores con la red interna del edificio; alojar los PAU de cada usuario. Dimensiones mayores para albergar múltiples cables y equipos; puede incluir enchufes, ventilación y cerradura para seguridad.
Registro Secundario (RS) En cada planta o zona intermedia del edificio, típicamente en pasillos o cuartos técnicos de planta. Recibir la señal desde el RTR y distribuirla hacia las viviendas u oficinas de esa planta o zona. Tamaño mediano; diseñado para derivar cables a varios usuarios; construcción robusta y posible instalación empotrada o en superficie.
Punto de Acceso al Usuario (PAU) Dentro de cada vivienda o local, generalmente cercano a la entrada de la unidad. Terminal final donde el usuario conecta sus equipos (teléfono, router, decodificador) a la red del edificio. Caja de pequeño tamaño con conectores (RJ45, coaxiales, fibra) accesibles para el usuario; suele formar parte del RTR o RS asociado.

¿Para qué sirven los registros ICT?

La función de los registros ICT va mucho más allá de simplemente contener cables. Estas son algunas de las utilidades y ventajas clave que aportan:

  • Organización del cableado: Un registro ICT actúa como un punto central donde confluyen y se ordenan los distintos cables de telecomunicaciones. Esto evita tener cables sueltos o empalmes desordenados por el edificio. Cada servicio (internet, teléfono, TV) tiene su espacio dentro del armario, lo que facilita identificar y seguir cada conexión.
  • Facilidad de mantenimiento: Al concentrar las conexiones en lugares accesibles (RTR y RS), los técnicos pueden realizar pruebas, reparar averías o añadir nuevos servicios de forma rápida y con mínima invasión en el resto del edificio. Por ejemplo, si un vecino contrata una nueva línea de fibra óptica, se realiza la conexión en el registro correspondiente sin tener que tirar cables de forma improvisada por zonas comunes.
  • Seguridad y protección: Los registros ICT protegen los componentes delicados de la red (como empalmes de fibra o equipos electrónicos) del polvo, la humedad y manipulaciones indebidas. Equipados con cerraduras, impiden el acceso de personas no autorizadas, reduciendo riesgos de desconexiones accidentales o sabotajes. Además, al estar fabricados con materiales ignífugos o metálicos, contribuyen a la seguridad pasiva ante incendios, confinando posibles chispazos o sobrecalentamientos.
  • Integración de múltiples servicios: En un mismo registro ICT se gestionan las distintas infraestructuras de telecomunicación: telefonía, datos, televisión terrestre y satélite, portero automático, etc. Esto permite que las viviendas estén preparadas para recibir todos estos servicios a través de una instalación común, simplificando la infraestructura del edificio. Los registros hacen posible la convivencia de varios operadores (por ejemplo, distintas compañías de internet) sobre la misma red interior, cumpliendo con la normativa de libre elección de operador por parte del usuario.
  • Escalabilidad y futuras ampliaciones: Los registros ICT están pensados para dejar espacio a futuras ampliaciones. Por diseño, suelen contar con canales o tubos reservados y espacio libre en las placas de montaje para añadir nuevos cables o equipos según sea necesario en el futuro. Por ejemplo, si surge una nueva tecnología de comunicación, el edificio podrá integrarla instalando el equipamiento adicional en el registro, sin tener que rehacer la red desde cero.
  • Estética y orden en la edificación: Aunque su función es principalmente técnica, los registros ICT contribuyen a la estética general ya que evitan tener dispositivos y cables a la vista. Todo queda recogido dentro de cajas cerradas y discretas. Los modelos empotrados quedan al ras de la pared con una puerta visible (a menudo de color blanco para mimetizarse con el entorno), mientras que los de superficie también presentan un acabado limpio. Esto mantiene pasillos y cuartos técnicos ordenados y libres de marañas de cables.

Características técnicas y normativa

Los registros ICT deben cumplir ciertos requisitos técnicos establecidos por la normativa vigente en España, particularmente el Reglamento regulador de las Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones (actualizado por el Real Decreto 346/2011, conocido como ICT-2). Esta normativa especifica, entre otras cosas, las dimensiones mínimas que deben tener los registros en función del número de usuarios servidos. Por ejemplo, un registro secundario estándar no debe ser menor a 450 x 450 x 150 mm en edificios pequeños, y puede requerir tamaños mayores (hasta alrededor de 1000 x 550 mm) en edificaciones con muchas viviendas, para acomodar todos los cables y dispositivos necesarios. En el caso de los registros de terminación de red, al ser los principales, sus dimensiones suelen ser aún mayores o pueden formarse por la unión de varios módulos.

En cuanto a materiales, la construcción típica de un registro ICT implica un cuerpo metálico (generalmente acero de 1 mm de espesor o similar) con recubrimiento de pintura epoxi en color claro (blanco RAL 9010 es frecuente) para resistir la corrosión y combinar con la estética del edificio. Las puertas pueden ser metálicas o de plástico técnico, pero en ambos casos incluyen mecanismos de cierre seguros. En el interior, es común encontrar un panel de madera técnica o material aislante donde fijar las regletas y equipos (este fondo aislante facilita atornillar elementos y proporciona aislamiento eléctrico).

Desde el punto de vista de la instalación, existen modelos de registros ICT para empotrar (encastrar dentro de muros) y para montaje en superficie. La elección depende de la obra: en nueva construcción se prefiere empotrado por discreción, mientras que en instalaciones ya existentes o industriales puede optarse por superficie para evitar obra civil. En ambos casos, los registros traen pre-troquelados o aberturas para la entrada de tubos de canalización (suelen admitir tubos de 40 mm o 50 mm de diámetro estándar ICT). También incorporan separadores internos para organizar los cables de distintos servicios, evitando interferencias o enredos.

La normativa ICT exige que dentro del registro de terminación de red se alojen los dispositivos necesarios para interconectar con cada vivienda. Esto implica que en un RTR encontraremos el panel de parcheo de pares telefónicos o un switch pasivo para redes de datos (o un conmutador activo si se usa electrónica activa), los distribuidores o derivadores de televisión que envían señal a cada planta, y los repartidores de fibra óptica (habitualmente mediante bandejas de fusión y adaptadores) con una salida por vivienda. Todos estos componentes deben instalarse de modo accesible. Asimismo, cada registro debe estar identificado y señalizado según su tipo (por ejemplo, marcando “RTR” o “RS” y el número de planta correspondiente) para su rápido reconocimiento.

En resumen, los registros ICT están diseñados con características técnicas que garantizan su funcionalidad, seguridad y durabilidad a largo plazo. Cumpliendo la normativa, se asegura que cualquier empresa operadora pueda utilizar la infraestructura del edificio para ofrecer sus servicios, y que los mantenimientos o mejoras se realicen de forma estándar. Por ello, es importante elegir registros de calidad, debidamente homologados, y instalarlos siguiendo las buenas prácticas (respetando distancias, radios de curvatura de los cables, conexiones a tierra, etc.).

Soluciones de Solera en registros ICT

Gracias a fabricantes como Solera, los instaladores pueden encontrar soluciones modulares y de calidad que cubren tanto las necesidades de un pequeño edificio residencial como las de un complejo de oficinas de gran envergadura. Además, los productos vienen acompañados de documentación técnica y certificaciones que garantizan su resistencia y compatibilidad con los estándares ICT.

Conclusión: Los registros ICT son elementos imprescindibles para garantizar que las comunicaciones modernas (internet de alta velocidad, telefonía, televisión digital, etc.) lleguen a cada rincón de nuestros edificios de forma ordenada, segura y eficiente. Tanto si eres un técnico instalador como un usuario curioso, comprender su función te permite valorar la importancia de contar con una buena infraestructura de telecomunicaciones en tu entorno. Un registro ICT bien planificado e instalado asegura que hoy, y en el futuro, las viviendas y oficinas estén preparadas para las crecientes demandas de conectividad.

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